domingo, 30 de enero de 2011

Parejas perfectas y Chipirones rellenos

¿Os ha pasado que de pronto dos de vuestros tesoros potinguiles hacen tándem y os resultan la pareja perfecta?
Shu Uemura Face Powder Sheer y la brocha de polvos de Kevyn Aucoin:

 
De los polvos ya hablé en otra ocasión, siguen siendo mis preferidos para dar el toque final al maquillaje sellándolo y matificando las zonas conflictivas.

La brocha es una nueva adquisición de diciembre. (Millones de gracias, Pat) Tenía muchas ganas de una buena brocha para polvos grande y suave. Y esta lo es. Es enorme y aplica los polvos con muchísima suavidad. Sin duda las brochas de Kevyn Aucoin son de calidad. Aunque su precio es elevado.

La brocha y los polvos se han convertido en un tándem inseparable que espero que dure. Aunque el otro día los polvos sufrieron un pequeño accidente y perdí buena parte del producto que se desperdigó por mi cajón... Accidentes potinguiles que hemos sufrido todas, supongo.

¿Os ha pasado que de pronto dos objetos de vuestro arsenal hacen pareja y no podéis vivir sin los dos juntos? ¿Habéis sufrido accidentes potinguiles como el suicidio de sombras o coloretes que se precipitan irremediablemente contra el suelo montando el festival de los polvos? Toda una catástrofe... Yo me suelo quedar paralizada durante unos segundos, sin mover un músculo, y por mi mente retumba la frase: "No puede ser, no quiero mirar, por qué, mundo cruel"

Y ahora os pongo una recetilla que hice el fin de semana pasado, unos chipirones rellenos muy ricos, resultones y fáciles de hacer.


Chipirones rellenos:



Ingredientes:
  • Dos o tres chipirones o calamares de tamaño mediano por persona.
  • Gambas pequeñas
  • Cebolla
  • Ajo
  • Perejil
  • Vino blanco o brandy
  • Un puñadito de champiñones frescos
  • Un poco de tomate natural troceado
  • Aceite
  • Palillos redondos
Preparación:

Lo primero es lavar y limpiar bien los chipirones. Los dejamos apartados y reservamos los tentáculos y las aletas para el relleno (yo olvidé recortar las aletas). 

Picamos finamente la cebolla (yo la salsa la hice toda en la Thermomix) y el ajo, y hacemos un sofrito con ellos. Añadimos los champiñones picados, el perejil, las gambas pequeñas y los trocitos de chipirones que habíamos reservado para la salsa. 

Cuando esté todo hecho dejamos que alcance un poco de temperatura y añadimos un chorrito de vino blanco, sidra o brandy. Cuando evapore un poco el líquido añadiremos un par de cucharadas de tomate natural triturado y dejaremos que la salsa ligue durante un ratito. Lo retiramos del fuego para que se atempere.

Una vez que la salsa se haya enfriado lo suficiente para que no nos quememos vamos rellenando los chipirones con ella y los cerramos con un palillo. Reservaremos lo que nos sobre tras rellenar todos.

En una sartén engrasada con aceite de oliva haremos los chipirones hasta que adquieran ese colorcillo rosado y jugoso. ¡Es increíble lo que menguan al cocinarse! Así que aunque os parezcan bastante grandes luego se quedan en nada.

La salsa que nos ha sobrado la podemos triturar pasándola por la batidora y servirla por encima de los chipirones. Podemos acompañarlos con guarnición de patatas paja o panadera, con calabacín hilado pochado... Lo que más nos apetezca.


Gracias por leer y comentar ^_^



viernes, 28 de enero de 2011

Adoro la literatura infantil y juvenil. Por más que me haga mayor nunca dejará de gustarme. Me encantan los libros de ilustración y suelo coleccionar, aunque hace tiempo que mi colección no crece por falta de espacio. Le tengo echado el ojo a Cuentos silenciosos, de Benjamin Lacombe. Y no tardaré en resistirme a tenerlo entre mis manos.

Imagen de Google
 Ahora paso mucho tiempo en el tren, y aprovecho cada minuto para leer. Cualquier cosa, todos los géneros. Y ninguna vergüenza me da admitir que leo también infantil y juvenil. Leer siempre ha formado parte de mí, de pequeña y durante la adolescencia devoraba libros. Los últimos tiempos había bajado un poco el ritmo, pero ahora he vuelto a mi ser y vuelvo a alimentar mi imaginación con el negro sobre blanco, acompañado, algunas veces, de maravillosas y evocadoras ilustraciones.

Una de las películas míticas de mi infancia y adolescencia, y yo creo que de las de casi todos,  es La princesa prometida, que comparte los puestos más altos de la lista junto con los Goonies, La Historia interminable, Momo, Dentro del laberinto y El Cristal oscuro. Por supuesto, los libros de Michael Ende en los que están basadas Momo y La Historia interminable también se encuentran en los puestos más altos de mis lecturas favoritas del mundo mundial.
Imágenes de Google

El otro día, cayó en mis manos el libro de La princesa prometida, de William Goldman. Nunca lo había leído. Y ahora mismo lo estoy devorando como si no existiese otra cosa en el mundo. Es aún más entretenido, divertido, fantástico, aventurero, pasional y maravilloso que la adaptación cinematográfica. 

Os preguntaréis a que viene todo esto. Por qué me he puesto a hablar de historias. Bueno ya se advierte en la descripción del blog: "En Wayaiulandia, espérate cualquier cosa, porque aquí, nunca se sabe...". Pero aún así, aunque aquí puede uno esperarse cualquier cosa, al final todo este rollo interminable que estoy soltando acaba teniendo relación también con la belleza.

Al comienzo de la narración, que como ya he dicho,es mucho más especial que la adaptación al cine, nos cuentan brevemente la siguiente historia (adoro las pequeñas historias escondidas dentro de otras historias):
[...] Adela Terrell, de Sussex on the Thames, era, con mucho, la criatura más hermosa. Adela tenía veinte años, y hasta aquel momento le llevaba tanta ventaja al resto del mundo que era casi seguro que sería la más hermosa por muchos, muchos años. Pero un buen día, uno de sus pretendientes (tendría unos ciento cuatro) exclamó que Adela debía de ser sin lugar a dudas el ser más ideal jamás engendrado. Esa noche, a solas en su alcoba, se examinó poro a poro en el espejo. (Esto fue después de que inventaran los espejos.) La inspección le llevó casi hasta el amanecer, pero para entonces ya tenía claro que el joven había emitido una apreciación más que correcta: era perfecta, aunque ella no había tenido nada que ver en eso.

A kiss, de Lin-tao Wang

Mientras se paseaba por la rosaleda familiar y contemplaba cómo salía el sol, se sintió más feliz que nunca. «No sólo soy perfecta —se dijo—, sino que probablemente seré la primera persona perfecta de toda la historia del universo. No hay ninguna parte de mí que pueda mejorarse. ¡Qué afortunada soy de ser perfecta y rica y pretendida y sensible y joven y...!»
¿Joven?
La bruma comenzaba a disiparse cuando Adela se puso a meditar. «Está claro que siempre seré sensible —pensó—, y que siempre seré rica, pero no sé qué haré para mantenerme siempre joven. Y cuando no sea joven, ¿cómo podré seguir siendo perfecta? Y si no soy perfecta, pues... ¿qué me quedará? ¿Qué?» Adela frunció el ceño mientras cavilaba desesperadamente. Era la primera vez en la vida que se veía obligada a fruncir el ceño, y cuando cayó en la cuenta de lo que acababa de hacer, Adela se quedó sin aliento, horrorizada ante la idea de haberse estropeado, quizá para siempre, la hermosa frente. Se precipitó otra vez delante del espejo y se pasó la mañana ante él, y aunque logró convencerse de que continuaba siendo casi tan perfecta como de costumbre, no cabía ninguna duda de que ya no era tan feliz como antes.
La preocupación había comenzado.
Al cabo de dos semanas, aparecieron las primeras marcas; las primeras arrugas tardaron un mes, y antes de que promediara el año, las tenía a montones. [...]
GOLDMAN, William. La princesa prometida. Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1999.

Algunas veces nos obsesionamos demasiado con la belleza, con ser más perfectas... Ninguna obsesión es buena. Y algunas veces también, si no todas, el mejor cosmético es la felicidad. ¿No creéis? Una una buena dosis de felicidad y sonrisas diarias hacen más efecto que una aplicación cada noche de la Advanced NightRepair. (Sí, yo también he caído con la ELLE de este mes.)

Gracias a los que hayáis llegado hasta aquí con la lectura.¿Cuáles son vuestras pelis míticas de la infancia? ¿Os gustan los cuentos?

^_^

domingo, 23 de enero de 2011

Lovejoy y Taos de NARS, primer bento y glass markers

¿Qué tal va el nuevo año? A mí me ha costado un montón volver a la rutina después de mis vacaciones navideñas. Prueba de ello es lo que he tardado en actualizar. 
Tengo dos nuevos coloretes de NARS cortesía de los Reyes Magos, el Taos y el Lovejoy. Los dos son preciosos, y como todos los demás, super pigmentados y duraderos. 

El Lovejoy me tiene enamorada. Se ha convertido en un favorito-favoritísimo.




Creo que me planto por un tiempo en el tema de la adquisición de colorete narsianos, bueno, de coloretes en general, pero nada más que por un tiempo...

Cambiando de tercio, no sé si recordaréis mi post sobre el Bento, poco después de hacerlo me animé a hacer uno. 

No he vuelto a hacer, pero sí que he utilizado el bento box para el fin por el que lo compré. Llevar la comida al trabajo. Sus dos pisos me resultan muy prácticos, y como es muy pequeño lo llevo en el bolso sin problemas. 


También quiero enseñaros una cosita que me compré el otro día en la tienda Casa. Son unos marcadores para utilizarlos cuando viene gente a comer o cenar, así cada uno sabe cuál es su copa. Había visto otros modelos en otras ocasiones, pero éstos me resultaron super monos y muy cómodos, y no pude resistir la tentación de meterlos en la cesta. 



Es curioso porque en las fotos hay un pequeño efecto óptico, no se sabe muy bien cuál es el lado de la copa que está más cercano a nosotros. Es el más alto, si no el glass marker parece que se sale de la copa, y no es así.

Y ya por último quiero darle las gracias a Elisa, del blog Maquillando Libros, por acordarse de mí y darme un premio. Eres un encanto, Elisa. Gracias mil.
Gracias por leer y comentar. ^_^

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